Las afasias motoras transcorticales y síndrome de aislamiento y del discurso así como parálisis específicas que se constatan al examinar el niño con autismo sólo pueden explicarse por ictus isquémicos. Las culpables de estos son las vacunas que provocan deterioros en el flujo sanguíneo en forma de isquemias ( sufrimiento celular causado por la falta total o parcial de riesgo sanguíneo), que afectan tanto el cerebro como al resto del organismo.
Los daños adquiridos son además acumulativos, se suman con cada vacuna. Son todos ictus-isquémicos. Estos son específicos y terminan en “mini accidentes cerebrovasculares” (que están por debajo de la resolución de nuestras neuroimágenes), que causan lesiones orgánicas del cerebro que se manifiestan de forma variable en algunos, varios e incluso todos los niveles funcionales del lenguaje (fonológico, morfológico, sintáctico, semántico, prosódico y pragmático), originando un defícit patológico en la expresión y/o compresión del lenguaje oral y escrito. Es por ésto que estos niños no hablan.
