El «Síndrome Tóxico» se produce por las toxinas que diariamente, aunque no lo queramos, introducimos en nuestro cuerpo. Todos los niños que hoy se diagnostican como niños con autismo, no deberían ser clasificados bajo el concepto de «autismo» acuñado e introducido en la literatura especializada por el psiquiatra suizo Euge Bleuler en el año 1911.
Y que treinta años más tarde, en el año 1943, el psiquiatra infantil de nacionalidad norteamericana, Leo Kanmer utilizaría para poder clasificar la extraña forma de conducta que presentaban once niños que mostraban rasgos sorprendentes, incluso desde el punto de vista psiquiátrico.
Si estos niños presentan trastornos de conducta, disturbios emocionales, otros, no es porque tienen una enfermedad psiquiátrica, sino porque presentan un Síndrome Tóxico y Nutricional porque las toxinas y la deficiencia de nutrientes producen a nivel mental esos síntomas. Por ende, no deben ser encasillados en los sistemas de clasificación de los trastornos psiquiátricos, donde se identifican las formas de conductas anómalas en lo relativo a las funciones individuales y sociales con una etiología exclusivamente psíquica.
Si Bleuler y Kanmer hubieran manejado los conceptos o criterios de toxicidad, carencia o exceso de nutrientes que podían presentar estos niños, seguramente no los habrían clasificado dentro de las enfermedades mentales con el término de «autista».
Para nosotros son niños con toxinas o deficiencias de nutrientes. Ellos no nacen, se hacen. No es una enfermedad hereditaria, no hay mutaciones en el ADN, sino que se debe a la epigenética, no se altera la estructura del ADN, sino solo la expresión, todo se debe a unas interacciones entre los genes y el medio ambiente, abarca todos los factores no genéticos que condicionan la expresión de ADN: lo que comemos y bebemos, lo que respiramos, la radiación natural y artificiales a la que estamos sometidos, los tóxicos (fármacos incluidos) que nos invaden, los microbios patógenos, el estrés, los conflictos psico-emocionales. De todo ello depende como se expresa nuestro código genético individual. De hecho, marca la diferencia entre estar sano o enfermos, es un problema de toxinas y deficiencia de nutrientes antes, durante y después del nacimiento..
El término epigenético fue acuñado en 1942 por Conrad Hal Waddington para referirse al estudio de las interacciones entre los genes y el medio ambiente
Si tenemos un paciente con intoxicación etílica, que ha perdido la capacidad de entender, comunicarse, fijar la mirada, interactuar, otros.
¿Deberíamos clasificarlo como trastorno de conducta o con autismo?
NO
Es un paciente con síndrome de toxinas, es una paciente que tiene una intoxicación etílica. Se desintoxica y desaparecen los síntomas que hubieran podido ser interpretados como otro problema.
El niño que vino a la consulta con diagnóstico de niño con autismo, que según sus antecedentes era un niño normal hasta pocos minutos antes de ocurrirle un accidente: se le rompió un termómetro de mercurio en la boca.
¿Deberíamos clasificarlo con autismo?
NO
Es un niño con toxinas. Es un niño que tiene una intoxicación por mercurio. Se desintoxica y desaparecen los síntomas que hubieran podido ser interpretados como otro problema.

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