La enfermedad es la expresión del cuerpo a través de síntomas y signos diferentes para avisar qué está intoxicado y que presenta carencia, deficiencia y/o excesos de nutrientes.

Indica que cuando nos enfermamos nuestros órganos no están trabajando como deberían y su ineficiencia se debe a la presencia de toxinas y a la falta de vitaminas, minerales, proteínas, oligoelementos, enzimas, otros…

Por lo que es necesario reponer los nutrientes para que el cuerpo pueda así eliminar las toxinas y ponerse nuevamente a trabajar como debe ser, evitando que se produzcan lesiones crónicas y crónicas degenerativas.

La enfermedad hay que dejarla que fluya, que nos enseñe todas sus bondades, lo que tenemos que hacer y corregir en nuestro cuerpo, para restablecer, recuperar la armonía y la salud que hemos perdido.

El cuerpo está diseñado a la perfección y para que se mantenga sano efectúa todos los días su propia autolimpieza, desintoxicación, reparación y regeneración. Elimina las toxinas eficazmente valiéndose de la exhalación de los intestinos, la orina, el sudor, entre otros…

Lo que no se consigue eliminar a través de estos mecanismos se hace a través de la enfermedad.

La verdadera causa de la enfermedad está en el paciente mismo. ¡Existen enfermos y no enfermedades!